jueves, 28 de marzo de 2013


La censura,  los libros y la represión militar

 

E

n 1976 fuerzas armadas destituyeron al gobierno de María Estela Martínez de Perón y se instauró una dictadura como forma de gobierno. Las medidas adoptadas por este nuevo régimen fueron: la represión, tortura, persecución,  la desaparición de personas, la apropiación de bienes (robos y saqueos) y de niños, el exilio como consecuencia del miedo.

    La política adoptada por el nuevo régimen consistía en: la destrucción de prácticas políticas, la suspensión de los derechos, la eliminación de los subversivos y la ocupación de espacios de conducción.

El terror  se trasladó a las librerías, a los dueños y vendedores, e implicó las clausuras y allanamientos a las editoriales, diarios y revistas, por ende el encarcelamiento o secuestro de los responsables.

Estas medidas instauraron la autocensura en relación a los libros y las bibliotecas, eternos difusores de la cultura, del pensamiento y herramienta de educación del pueblo. Esto significo una cacería de ideas y personas, e implicó una violación sistemática de los derechos humanos y de la libertad de expresión consagrada en el art 19 de la DUDH

[1]Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

Muchos autores opinan que no existía una política de Estado  respecto a la cultura, sin embargo las medidas y resoluciones adoptadas reflejan  la política  cultural de alcance nacional basada en la lucha por las conciencias y mentes de los argentinos.

Esta política se manifestaba por la existencia de equipos de investigación,  la creación de la Dirección general de publicaciones dependiente del Ministerio del interior, que ocupaba siete pisos, además la elaboración de carpetas de inteligencia de autores y sus obras, análisis de obras de arte, etc., así como la desaparición sistemática de símbolos, discursos, imágenes y tradiciones.

Este ataque sobre la memoria colectiva y los actos de censura se fundamentaba  en la necesidad de sembrar  el olvido, el desconocimiento y la ignorancia, se trataba de “… destruir el universo simbólico en un intento de destierro de las ideas del pensamiento crítico para instalar otra cultura, otro orden social y otro comportamiento” (Baez, 2008)”.

 El ataque a la cultura no sólo significó la prohibición y censura de libros, también se persiguió a los actores, las obras de teatro, la música, las películas y toda actividad cultural que hiciera “pensar”. Muchos actores decidieron recurrir al exilio como forma de proteger sus vidas: Mercedes Sosa, Palito Ortega, Sandro, Charlie García, León Gieco, etc. Se prohibieron 200 temas entre 1978 y 1983.

 

   
Dictadura y libros


[1] Declaración Universal de Derechos Humanos.
 
 
 
 
Bibliografía:
*      Coscarelli, Patricia. Censura a los libros y las bibliotecas durante el proceso de reorganización nacional.[recurso electrónico].- disponible en http://www.filo.uba.ar/contenidos/secretarias/seube/revistaespacios/articulos38.html.- Consultado el [ 20/10/2012]
*      Comisión provincial de la memoria. Bibliotecas de libros prohibidos. - 1 a ed.- Córdoba : APM, 2012.-         Disponible en http://www.apm.gov.ar/sites/default/files/biblio.pdf. Consultado el [9/10/2012].
Consultado el [21/10/2012].
*        Revista Superficie [recurso en línea] Disponible en http://revistasuperficie.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=607 Consultado el [ 20/10/2012].
 *        Rodriguez, Jorge Luis. Dictadura y educación secundaria en Misiones.- 1ª ed.- Posadas: Editorial Universitaria, 2010.
*      Solari, Tomás – Gómez, Jorge (comp.). Biblioclastía. Bs. As., Eudeba, 2008.        
 
 
 
 
 

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