La
censura, los libros y la represión
militar
E
|
n
1976 fuerzas armadas destituyeron al gobierno de María Estela Martínez de Perón
y se instauró una dictadura como forma de gobierno. Las medidas adoptadas por
este nuevo régimen fueron: la represión, tortura, persecución, la desaparición de personas, la apropiación
de bienes (robos y saqueos) y de niños, el exilio como consecuencia del miedo.
La política adoptada por el nuevo régimen
consistía en: la destrucción de prácticas políticas, la suspensión de los
derechos, la eliminación de los subversivos y la ocupación de espacios de
conducción.
El terror se trasladó a las librerías, a los dueños y
vendedores, e implicó las clausuras y allanamientos a las editoriales, diarios
y revistas, por ende el encarcelamiento o secuestro de los responsables.
Estas medidas instauraron la autocensura
en relación a los libros y las bibliotecas, eternos difusores de la cultura,
del pensamiento y herramienta de educación del pueblo. Esto significo una
cacería de ideas y personas, e implicó una violación sistemática de los
derechos humanos y de la libertad de expresión consagrada en el art 19 de la
DUDH
[1]“Todo individuo tiene derecho a la
libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado
a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones,
y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de
expresión”.
Muchos autores opinan que no existía una
política de Estado respecto a la
cultura, sin embargo las medidas y resoluciones adoptadas reflejan la política
cultural de alcance nacional basada en la lucha por las conciencias y
mentes de los argentinos.
Esta política se manifestaba por la
existencia de equipos de investigación,
la creación de la Dirección general de publicaciones dependiente del
Ministerio del interior, que ocupaba siete pisos, además la elaboración de
carpetas de inteligencia de autores y sus obras, análisis de obras de arte,
etc., así como la desaparición sistemática de símbolos, discursos, imágenes y
tradiciones.
Este ataque sobre la memoria colectiva y
los actos de censura se fundamentaba en
la necesidad de sembrar el olvido, el
desconocimiento y la ignorancia, se trataba de “… destruir el universo simbólico
en un intento de destierro de las ideas del pensamiento crítico para instalar
otra cultura, otro orden social y otro comportamiento” (Baez, 2008)”.
El ataque a la cultura no sólo significó la
prohibición y censura de libros, también se persiguió a los actores, las obras
de teatro, la música, las películas y toda actividad cultural que hiciera
“pensar”. Muchos actores decidieron recurrir al exilio como forma de proteger
sus vidas: Mercedes Sosa, Palito Ortega, Sandro, Charlie García, León Gieco,
etc. Se prohibieron 200 temas entre 1978 y 1983.
Dictadura y libros
Coscarelli, Patricia. Censura a los libros y las bibliotecas
durante el proceso de reorganización nacional.[recurso electrónico].-
disponible en http://www.filo.uba.ar/contenidos/secretarias/seube/revistaespacios/articulos38.html.-
Consultado el [ 20/10/2012]
Comisión provincial de la memoria. Bibliotecas de libros prohibidos. - 1 a
ed.- Córdoba : APM, 2012.- Disponible
en http://www.apm.gov.ar/sites/default/files/biblio.pdf.
Consultado el [9/10/2012].
Revista Superficie [ recurso en línea]
Disponible en : http://www.revistasuperficie.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=78:el-secuestro-para-robar-una-formula-quimica&catid=6:historia&Itemid=8
Revista Superficie [recurso en línea]
Disponible en http://revistasuperficie.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=607
Consultado el [ 20/10/2012].
Rodriguez, Jorge Luis. Dictadura y educación secundaria en
Misiones.- 1ª ed.- Posadas: Editorial Universitaria, 2010.
Solari, Tomás – Gómez, Jorge (comp.). Biblioclastía. Bs. As., Eudeba,
2008.
[1]
Declaración Universal de Derechos Humanos.
Bibliografía:
Consultado el [21/10/2012].
No hay comentarios:
Publicar un comentario